Leo lo de cartas de amor en otro blog. Buen tema!
Un amigo me dedicó por radio en un cumpleaños la canción de Serrat que habla de esa carta de amor, pintada en mi voz,que se lleva el aire, a ninguna parte, a ningún buzón...

con tanto e-mail parece que las cartas en papel hayan pasado a la historia, pero no, aún quedan (quedamos) elementos amigos del buzón,los sellos, la tinta...
en una exposición sobre Cortázar me quedé embobada con una hoja suya, mirando su caligrafía, los tachones...la habría tocado si nofuera por el cristal, creo!
últimamente, será casualidad, me he encontrado varias citas sobre cartas,una, tremenda, algo así como nadie está más solo que aquel que no recibe nunca una carta...

Yo he ido guardando las cartas de amor que he ido recibiendo hasta hoy (habrán hecho la otra parte lo mismo con las mías? Lo cierto es que recuerdo haber escrito muy pocas, yo, de amor...), resistiendo la tentación del momento de tirarlas cuando ya la historia se termina; luego ha sido un placer revisitarlas, y no por lamerme el ego (un poquito también), sino por ese gusto de repescar en el baúl de los recuerdos.
Todas tienen algo.Algunas están muy inspiradas; o el tiempo ha ido dando un valor especial a su contenido, como los años al vino.
La mayoría tienen algo, un intento, artístico (exitoso muchas veces, para mi gusto),unas son como poemas,o como canciones, otras como pequeños cuadros (en sentido literal), las hay que aunque no sean propiamente de amor, lo expresan.
De quien conservo más es del chico con el que salí más tiempo, y no por eso, sino porque le gustaba enviarme cosas. Si, muchas veces más que cartas eran eso, cosas, o lo que yo llamo "objetos artísticos inclasificables", a veces casi hasta indescifrables...
algunas entrarían en lo que, se llama "mail-art"...es que las había que me maravillaba cómo llegaban hasta mi buzón, con la insólita factura que tenían!(si me lee por casualidad va a descubrir quién soy, per no creo, estará muy ocupado hoy al otro lado del Atlántico, si aún está ahí). Sobres hechos con retazos de plásticos,cartones, recortes...y dentro aún más sorpresas. Sí, realmente sus cartas eran inusuales.
Están en una caja aparte, una caja con marcas de cinta aislante ya borradas de la primera vez que las guardé, como conociendo que tendría impulsos destructivos, las embalé y metí en el fondo de un baúl. Luego, pasados unos años, las desembalé...la caja contiene también objetos varios, hojas que me hacen revivir lugares olvidados, tickets... echo de menos una curiosa sortija, que tiré como exorcismo y de todos modos recuerdo.
Otras cartas están atadas con una cinta en un montón, con las de amistad o familia, al estilo antiguo...la mayoría,me recuerdan personas que probablemente no vuelva a ver nunca y eso me entristece. Porque bastantes son personas valiosas, y las dejé pasar en esa despreocupación de los recién salidos de la adolescencia que sentimos el tiempo como algo infinito, y ya vamos viendo que no, a medida que se acaban los patitos en nuestro cumpleaños...
Me doy cuenta de que sí soy muy amiga de lo escrito, porque también he rescatado cartas de otros, amigos o familiares (correspondencias de novios, o futuros esposos...) que, si no,estarían en el reciclaje.
Algunas son joyas históricas, casi!

Las mías, la mayoría me doy cuenta que son, más que postales de viajes, que también, de cuando he estado en un país extranjero. Pues claro, para eso están casi siempre, para suplir ausencias, refugiarnos un rato en nuestra lengua si estamos en un lugar de idioma extraño...quién no ha dado algún beso a una carta, la ha apretado contra su pecho, o al menos se ha reído o suspirado al releerla,mm?
Una primita mía apoyaba la carita contra la postal de sus papás,nombrándolos, la primera vez que estuvo lejos de ellos, antes de acostarse...
vaya, hoy me dió la vena nostálgica

continuará