Empezaré por mi primera gran afición: cine.

Un amigo (alemán) me dijo una vez " du bist eine authentische kinomaniac". Tenía razón. Disfruto mucho con el cine,en la gran pantalla o en casa. Hoy he visto "El reino de los cielos".
Soy de las que reconocen actores de una peli a otra, aunque hayan pasado siglos, de las que se asustan en las escenas de terror, o sueltan algún grito,risa,suspiro o lágrima... vaya, de las que se meten en la pantalla como la chica de "La rosa púrpura del Cairo", jaja...creo que el cine es una maravilla (no todo, claro) y una gran terapia para todo.
No me importa ir sola, a veces casi lo prefiero. Me gusta dejarme hipnotizar por las historias y, cuando terminan, no largarme enseguida,y dejar que suene la canción final, mirar los títulos de crédito...de pequeña me llamaban tanto la atención que hasta recuerdo inventar una curiosa manera de meterlos,sin palabras, digamos que imitando su cadencia, en el final de las representaciones teatrales que hacía para mí misma o para el indulgente público familiar. Me gustan los títulos clásicos, los finales, que van subiendo en cadena. En cambio, detesto que, al principio de la peli, vayan apareciendo encima de las imágenes. Me encantan los diseñados como algo en sí mismos, como aquellos de las pelis de Hitchcock, que les daban un sello. (Como el diseño de las portadas de algunas colecciones de libros; los asocias al libro, al autor... A veces he buscado un libro perdido y, al encontrarlo, no lo compro porque la portada no es igual.O, a qué lector no le ha pasado dejarse seducir por una portada antes de conocer el contenido?). El tema libro-objeto lo tocaré en otro de mis rollos, uff, da para mucho; solo diré ahora que, en una conversación, dejé de sentirme rara cuando alguien tocó el tema del tacto o el olor de las páginas de un libro y cómo eso le influía al comprarlo, leerlo...

Además,para los amigos de los títulos, después viene a veces un "postre", un trocito más de peli.
El cine era importante en mi casa. Mi nombre es homenaje a una actriz americana. Pero vaya, la afición me la creé yo, aunque agradezco a mis padres sus tardes de sesión de cine de barrio (tengo borrosos recuerdos de pulpos gigantes,y cosas así, cuando los efectos especiales eran cutres y caseros, entrañables). Mm, creo que muchos padres usan a sus hijos como coartada para vivir una segunda infancia en muchas cosas...también les agradezco sus prohibiciones, que hacían que me picara más la curiosidad (qué pesados con "Lolita",por qué me tenía que ir a la cama siempre que empezaba esa peli de la chica rubia? Me pregunto quién de mi generación no ha hecho el indio delante de la tele cuando existían los rombos, para taparlos).
De adolescente,me levantaba muchas veces entre semana sigilosamente, de madrugada, para ver sesiones de las buenas, con clásicos del cine negro, o pelis extranjeras, rarezas...crecí en una ciudad de provincias, así que de filmoteca, nada, bueno, una temporada hubo una especie de ensayo en un teatro, y veíamos todo, echaron desde "Rebelde sin causa" hasta "Remando al viento". Ya veis que la cinefilia no es solo cosa de chicos, aunque reconozco que somo minoría las chicas muy aficionadas, todavía. También me gustan los musicales, aunque no soy muy fan, pero me quedé alucinada con otra , chica! extranjera que también disfrutaba con el cine, y con musicales clásicos como "Cantando bajo la lluvia"!(Queridos Gene Kelly y Donald O'Connor, sois mejores que el prozac). Hasta conocía esas rarezas de Jacques Demy donde los actores hablan, dialogan, cantando todo el tiempo. Una droga que cuanta más consumes, mejor te sienta. Por eso me gustó mucho "Soñadores" de Bertolucci, en especial cuando juegan a las adivinanzas.
No me siento obligada a hablar de "El reino de los cielos" por haberla visto hoy, solo que me ha gustado, aunque hay cosas, ideas, que son modernas y no encajan en la época, y que Valiant es demasiado perfecto, le falta algo de humanidad, y que esperaba un papel un poco menos pasivo de la reina ...
Cómo me gustó "Las dagas voladoras", las luchas-danza de la protagonista, el juego con el sonido, los colores, el paisaje, los protagonistas, los bosques de bambúes, la imagen de la chica galopando con la melena al viento ( antes de que el amante celoso sea quien corta su galope). O la del guerrero cortando flores silvestres a caballo, inclinándose a un lado y a otro, ese día estaba un poco de bajón en cuestiones de amor y esta escena, con su música, me hizo llorar.
Como lloré también, pero un montón, en silencio, en "Días de vino y rosas",no soy llorona, mis reacciones delante de la gran pantalla me hacen saber también como ando por dentro. Una temporada que pasé fatal de depre y estrés, me di cuenta sobre todo porque cuando iba al cine, tenía la cabeza como en otra parte, no me relajaba del todo y salía sin haberme enerado de la mitad, era horrible. Fue recuperar la calma, y dejarme llevar sin problemas como siempre.

Larga vida al séptimo arte! Everybody is a dreamer, and everybody is a star...